Un ser humano es un bolígrafo

como prolongación de una mano que sigue instrucciones

de una mente inquieta (si no es inquieta no es humana),

que a su vez obedece leyes naturales;

que se sepa: movimiento:

lo que impide realidades pretéritas,

y futuras, porque muestra la vida

en toda su crudeza:

cuando el tren avanza,

no lo hace sobre ruedas, sino sobre otras cosas

que pasan y desaparecen a la vista,

cosas que disparan flashes, que se incrustan en retinas,

flashes que mandan imágenes

imposibles o mayas:

las ilusiones del hombre o animal que sueña

con mundos aparentes,

suplantadores de existencias tangibles:


un individuo anda, de izquierda a derecha,

como un felino encerrado tras barrotes de acero,

fuma, escupe y cruza los brazos

(los descansa en su espalda),

pisa un cigarrillo que él mismo ha tirado,

bebe zumo en botella,

y escupe, una y otra vez escupe,

enciende otro cigarro y se rasca el culo,

recoge sus cosas de un banco y se aleja:

no es un ser humano y sí un conjunto

de setenta y seis palabras.

 

 

 

 

 

(del poemario La Calle, publicado en amazon)

 

 

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