A veces escribimos para ti, lector, por diferentes motivos, pero el principal es contarle al aire, que a fin de cuentas es contártelo a ti, que el mundo es menos complicado de lo que imaginamos. Lo imprescindible para darse cuenta de ello es darle vuelta a las cosas. Por ejemplo, si tu familia no para de ver televisión, hora tras hora, complica el asunto mental. Solución: no verla. Los casos podríamos extenderlos hasta el infinito (lo que no sabemos si tiene, o no, fin), aunque para ello tendrías que reflexionar, pero no solo con tu parte racional pura, sino que habrías de brindarle una oportunidad a otra inteligencia nuestra: la intuición.

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