Escribir para nadie es hacerlo para alguien que nunca te dirá que te ha leído, ni en libro-papel ni en formato digital. No escribimos para alguien determinado de antemano, es absurdo pensar que lo hagamos para que un amigo, familiar, etc., nos lea, pues, para conseguir que se entere de nuestras inquietudes equis, mejor se lo decimos vis a vis: ¿para qué intercomunicarnos, en ese caso, de manera indirecta? Escribimos por diversión, igual que un niño alucina con un dinosaurio de juguete, o que otro construye un barco de papel. Se trata de pasar un buen rato, no de tiempo cronológico, sino mental. Cuando te sientes feliz, los segundos no pasan, se congelan o dejan de ser unidades temporales... Internet es el arrabal del sistema de medios de comunicación, un lugar de mezcolanza total, y todos los adjetivos posibles se dan cita a orilla de todos los sustantivos habidos y por haber. Las noticias que no se airean en los machacones telediarios, en la red campan a sus anchas. Las teorías conspiranoicas respiran y se desarrollan a placer en el interior de los ordenadores: en el submundo humano, en el orbe artificioso e informático o realidad virtual, en el pre-mundo posthumano, en la otra cara de la "realidad", y en la conciencia de los "nadie".

 

Estos párrafos no van dirigidos hacia nadie ni hacia alguien, por una razón: porque no tenemos claro qué es lo uno o lo otro. "Nadie" es un desconocido lector, y en ese sentido no puede ser para nosotros considerado "alguien": no existe, salvo en nuestra imaginación. En el universo de la fantasía habitan "los nadie", "personajes sin carne y hueso", creados según nuestros intereses presuntuosos o ingenuos, también denominados "supuestos 'alguien'". Los "alguien" son una realidad intuitiva y esencial humana, y lo lógico es pensar que se escribe para ellos; ahora bien, es posible que, en el fondo, usemos primordialmente los códigos lingüísticos para la auto-comunicación: se es un alguien en dialéctica con otro alguien, en un tú a tú, un escritor-lector y viceversa, un mundo onírico frente a una vigilancia común y una racionalidad en unión con una intuición... Al no tener claro qué es tener algo claro, agregamos un subtítulo: "Nadie para escribir vs. nadie para leer".

 

 

Regresar al inicio